
Lo que más valoro de Shopify es lo rápido que puedes lanzar y escalar un ecommerce sin fricción técnica. Su interfaz es muy intuitiva, permite gestionar productos, pedidos y pagos de forma sencilla, y el ecosistema de apps (logística, marketing, ERP, etc.) es brutal para adaptarlo a cualquier negocio. Además, la integración con múltiples canales de venta y su fiabilidad a nivel de hosting hacen que puedas centrarte en crecer sin preocuparte por la infraestructura. Reseña recopilada por y alojada en G2.com.
Lo que menos me gusta de Shopify es que, aunque es muy fácil de usar, se vuelve caro a medida que escalas (apps, comisiones, funcionalidades avanzadas). Además, la personalización profunda puede ser limitada sin tocar código o depender de desarrolladores, y algunas integraciones clave requieren apps de terceros que encarecen y complican el stack. Reseña recopilada por y alojada en G2.com.




