Lo que más me gusta de HashiCorp Terraform es lo fácil que hace la gestión de la infraestructura como código. En lugar de configurar manualmente los recursos en las consolas de la nube, todo se puede definir en archivos de configuración y controlar con versiones.
Terraform funciona muy bien con diferentes proveedores de nube y servicios, lo que lo hace extremadamente flexible. El flujo de trabajo de plan/aplicar también es muy útil porque muestra exactamente qué cambios ocurrirán antes de que se apliquen. Esto reduce errores y da mucha confianza al modificar la infraestructura.
Otra gran ventaja es el gran ecosistema de proveedores y módulos. Se integra bien con las canalizaciones de CI/CD y encaja naturalmente en los flujos de trabajo de DevOps. Reseña recopilada por y alojada en G2.com.
Una desventaja de Terraform es que la gestión del estado puede volverse compleja, especialmente en equipos o proyectos grandes. Si el estado remoto no está configurado correctamente, puede llevar a conflictos o problemas de bloqueo.
Otro desafío es que depurar ciertos problemas puede ser difícil. A veces, los mensajes de error no son muy claros, particularmente cuando se trata de dependencias entre recursos o problemas relacionados con proveedores. Reseña recopilada por y alojada en G2.com.





